Si intentamos salvar al liberalismo clásico, que es lo más cercano en lo temporal y donde por lo menos hay mayores posibilidades de concenso, se debería intentar con una nueva serie de cerrojos constitucionales.
Es fundamental fijar el monto máximo de la carga tributaria en relación al PBI. Es lo que se pretende hacer actualmente en
Georgia. No sirve de nada decir que ningún impuesto debe ser confiscatorio si la carga general de tributación supera el 50%. Debe establecerce un tope a la carga tributaria, además debe establecerse constitucionalmente.
Támbien constitucionalmente debera establecerse la forma del reparto de impuestos entre estado nacional y provincias, en la cual la mayor parte de los mismos sean para las provincias o estados miembros, de manera que sea asegurada su autarquía financiera. Las provincias deberan finaciarse con lo recaudado efectivamente por ellas, sin que haya reasignación de recursos entre provincias, evitando así las provincias parasitarías y obligarlas a atraer inversiones para poder subsistir.
Tambien cosntitucionalmente se debería abolir el curso forzoso, impidiendole al estado la posibilidad de finaciarse con impuesto inflacionario.
Prohibir la estatización de empresas, ni aún alegando utilidad pública, concepto que siempre tarmina siendo laxo.
Prohibir constitucionalmente la reasignación de recursos, lo recaudado solo será para las funciones básicas del estado y la obra pública.
Las funciones judiciales y policiales no le corresponderan el estado de manera exclusiva, debiendo competir con el sector privado ( agencias de seguridad, compañias de arbitraje)
Por supuesto habría otros cuestiones más, pero estas son las principales.